Oraciones para Navidad

Las fiestas de Navidad suelen ser ocasión para reunir en casa a familiares y amigos. Por ello, aquí te compartimos algunas de las oraciones que puedes rezar en este día tan especial.

Oración por la llegada de Jesús


Señor mío, busco dentro de mi alma y no encuentro palabras suficientes que me ayuden a expresar lo feliz que estoy de estar con mi familia para celebrar el nacimiento de tu ¡amado Hijo Jesús!...


Tú nos enviaste a Jesús cuando todavía éramos pecadores y no encontrábamos el camino de regreso. Tú nos enviaste a Jesús cuando ni siquiera lo merecíamos. Tú nos enviaste a Jesús para quitar las manchas oscuras de nuestra alma que no podíamos limpiar por nosotros mismos.


¡Te damos infinitas gracias por Jesús, Padre amado! Su nombre es digno de toda nuestra alabanza y de toda causa de nuestra alegría!


Te pedimos, Padre de bondad, que mientras nos preparamos para disfrutar de esta comida, la bendigas y permitas que no falte en ninguna mesa durante Navidad.


Te pedimos además para que nos llenes de tu Gracia poderosa y nos transformemos en bendición para otros en este tiempo y durante toda nuestra vida, en la medida que anunciamos el nacimiento de tu Hijo, nuestro Salvador.


En su nombre, te agradecemos por tanto amor y por el milagro de tenernos el uno al otro.

Amén.


Oración por la unidad de la Familia


Padre amado, rico en misericordia ¡Te amo! ¡Gracias por mi familia y por darme este momento de compartir con ellos!


Señor, tengo tantos buenos recuerdos de mi infancia, recuerdos de Navidad, recuerdos de compartir la alegría celebrando tu nacimiento... Y en este momento, me ha tocado a mí hacerlo con mis propios hijos y regalarles la dicha de celebrar en Familia tu venida gloriosa y humilde.


Padre, te doy gracias por la risa compartida en torno a esta mesa. Somos una familia bendecida de tenernos el uno al otro y de que te hayas quedado en medio nuestro. Te doy gracias por esta comida y los seres queridos que tengo a mi alrededor para compartirlo.

Que esta sea una Navidad maravillosa para cada uno de nosotros, que reine la paz, la unidad y el amor en nuestro trato y seamos apoyo incondicional en los momentos que más lo necesitemos.


Mi Dios, en este momento, que honramos Tu Nombre Santo en todo lo que hacemos, te pedimos que derrames tu bendición sobre esta comida y sobre cada uno de nosotros.

Te confesamos nuestro amor y te damos gracias de nuevo por el cariño que compartimos con los demás en esta familia.

Amén.


Oración por la felicidad y la alegría


Querido Dios, ¡Tú eres la alegría para el mundo! ¡El Señor de nuestra vida y de nuestra historia, de nuestros gozos y de nuestros momentos de felicidad! Mientras nos preparamos para esta comida, también preparamos nuestros corazones para que Tú los moldees más a semejanza del tuyo.


Tú eres la razón por la que sonreímos todos los días. Eres la razón por la que estoy tan lleno de alegría que quiero ¡cantar alabanzas!, cantarle al mundo todo el bien con que has colmado mi vida y la de mi familia.


Padre, el amor, la gracia y la misericordia que has tenido para con nosotros, ha llenado nuestro mundo y nos mantienes la esperanza viva de permanecer contigo cuando llegue la hora en que nos llames a la Casa del Padre, por lo que no puedo dejar de sonreír.


Tú has llenado mi copa a rebosar de alegría, y rezo para que cuando los demás vean, a mi familia o a mí, puedan ver el rostro de tu amor, el rostro de tu bondad y el de tu alegría, ¡el rostro de Jesús!


Gracias Padre, por este maravilloso don de la alegría que ha llegado a nosotros a través del nacimiento de nuestro Rey y Salvador, Señor nuestro. ¡Te amamos!

Amén.


Oración La Magnífica


Glorifica mi alma al Señor y mi espíritu se llena de gozo, al contemplar la bondad de Dios mi Salvador. Porque ha puesto la mirada en la humilde sierva suya y ved aquí el motivo porque me tendrán por dichosa y feliz todas las generaciones.

Pues ha hecho en mi favor, cosas grandes y maravillosas, él que es Todopoderoso y su nombre infinitamente santo, cuya misericordia se extiende de generación en generación, a todos cuantos le temen. Extendió el brazo de su poder, y disipo el orgullo de los soberbios, trastornando sus designios.

A los necesitados los llenó de bienes y a los ricos los dejó sin cosa alguna. Exaltó a Israel su siervo, acordándose de él por su gran misericordia y bondad. Así como lo había prometido a nuestro padre Abraham y a toda su descendencia por los siglos de los siglos. Amén